
Es verano, hace mucho calor, según el termómetro de mi mama colgado en su cuarto hemos llegado a 41.7 grados en la calle a eso de las 11 am. Las temperaturas van variando y mientras tanto nosotros nos derretimos en sudor. Generalmente en el verano en Perú aumentan considerablemente el consumo de helado. Es realmente refrescante tomar algo heladito cuando a duras penas puedes mantener tu cuerpo por el abrumador calor. Sin embargo hay otra opción, no sólo el helado te refresca, que tal una raspadilla llena de colores y sabores.
Una tarde calurosa, en la oficina decidimos ir a comer raspadilla en un puestito que queda camino a ella. Buenas señor, a cuanto está?. Hay de a un sol, de a 2 y 3 soles tambien señoritas Nos contestó muy amablemente. Ok por favor 3 de a 2 soles. Las tres miramos atentamente como es que el raspadillero con mucha habilidad colocó el hielo completamente triturado en unos vasitos descartables, y luego como es que le hechaba el colorante que le daba el color tan característico y el sabor: fresa, mango, lúcuma y tamarindo.
Nos dieron por fin nuestra raspadilla de a 2 soles, teniendo mucho cuidado de no mancharnos y de no botar algo de ese refrescante dulce. Ya desde chica sabía lo que era comer raspadilla, mis constantes viajes a Pisco me lo habían enseñado, sin embargo crecí y todo eso quedó en el olvido. Ahora después de mucho tiempo, recordé las pequeñas escenas de mi infancia, en donde tenía que luchar por no carme y sobre todo por no mancharme con los colores característicos de este postre" helado.






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